| Tai-chi |
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Hay un refrán popular en China que dice: Aquel que practica Tai Chi Chuan de forma regular, conseguirá la fuerza de un leñador, la flexibilidad de un niño y la sabiduría de un anciano. El Tai Chi Chuan es un arte marcial terapéutico. Se practica repitiendo movimientos encadenados a lo largo de una forma constituida por técnicas de ataque y defensa. Al moverse una parte del cuerpo, las demás también lo hacen. Cuando hay un movimiento hacia arriba, hay uno hacia abajo. Cuando hay un movimiento hacia delante, después hay otro hacia atrás. Cuando hay un movimiento hacia la izquierda, después hay otro hacia la derecha. Es un permanente equilibrio entre el Yin y el Yang (energía femenina y masculina, opuestos complementarios). Esta disciplina no es ni dura ni blanda, jamás utiliza la fuerza muscular sino la energía propia (generada principalmente a partir de los tendones) o la del propio adversario.
Utiliza las antiguas teorías chinas del Yin y el Yang, y de los Cinco Elementos (madera, fuego, agua, metal, tierra) para establecer sus principios de entrenamiento, que comprende la integración de la mente, el chi (energía vital) y el cuerpo. Las mismas técnicas que pueden desarrollar la fuerza interna para el combate, también resultan efectivas como ejercicios preventivos y terapéuticos para prolongar la vida, curar y rejuvenecer. Es uno de los motivos por los que millones de chinos practican este arte en los parques todas las mañanas antes de ir a trabajar. Lo pueden practicar personas de ambos sexos sin limitación de edad, adaptándose los ritmos y velocidades según la edad y el estado de salud. Realizamos esta actividad con distintos horarios y en distintos grupos. El Tai-chí es una práctica habitual en Nilaya. Si te quedas a pasar unos días con nosotros puedes practicarlo diariamente sin necesidad de haberlo hecho antes. |
Meditación dinámica energética. Mitad gimnasia, mitad arte marcial, este sistema terapéutico nacido en la milenaria China permite meditar en movimiento, incorporando estabilidad y fluidez a la acción cotidiana, desactivando las raíces más profundas de la fatiga mental y física.
