Según el tarot, la carta del mago, es aquella que es capaz de materializar los sueños. Esta carta te da el poder de convertirlos en realidad. Lo que hemos olvidado o nos han ayudado a olvidar es precisamente ese poder, el poder que todos tenemos en materializar nuestros sueños porque cuando la creatividad se apodera de nosotros nos convertimos en magos.
Particularmente para mí, no hay nada que me entusiasme más que ver el mago en acción. Cuando Miquel se despierta y dice “vamos a hacer….” Todos mis sentidos se ponen en máxima alerta porque intuye que algo mágico va a suceder, que el Espíritu va a ser manifestado a través de las personas que están a punto de aparecer en escena.
Así he vivido yo esta materialización del nuevo disco de “Elyon”. Hemos esperado un año para verlo, ahora lo sabemos, había que esperar las sincronicidades para que todos los eventos y personajes estuvieran en el sitio adecuado en el momento adecuado.
Hacía pocos meses que mi hermano, Rafa, se había quedado con el estudio de grabación, primera sincronicidad de todas las que se darían después. Trabajar con mi hermano era uno de esos sueños que ni tan siquiera te atreves a soñar despierta, es ver realizado eso que dicen “no limites A Dios porque si lo haces en vez del bosque que está dispuesto a darte tan solo recibirá un matorral”. No limité a Dios y recibí el bosque. Sabía que trabajar con magos como son Miquel, Rafa y Edgar, cada uno en su especialidad, sumado al amor que siento por esos seres iba a ser algo muy grande.
Y llegó el gran día y los acontecimientos se precipitaron, se rompió el Udu, el compañero del estudio de Rafa no llegaba y el móvil no funcionaba, aparentemente todo apuntaba a que no era el momento, que algo sucedía. Limpiamos, pusimos incienso (tanto que saltó la alarma de incendios) y después de tan escabrosos comienzos comenzamos a grabar. Poco a poco fuimos ajustando la vibración de tal manera que a las seis de la tarde poco quedaba por grabar. Miquel en eso es implacable, es un disco para meditar y lo que se transmite está canalizado en su momento, sin retoques, sin adornos que los técnicos de sonido siempre pretenden poner. Lo que se canaliza es el momento, es lo que tiene que llegar, ese sonido del aquí y ahora es el sanador, el que pretendemos que ayude, que sirva, por lo tanto …¡nada de retoques! No os creáis, a mi ego le costó aceptar eso, cuando me tocó escuchar el corte titulado “Nilaya” en el que una de las voces es la mía, me moría de vergüenza, me puse hasta pesadita para que lo eliminaran, pero no “coló” había sido canalizado “Aquí y Ahora” de esa manera y así se quedaba. Respiré profundo y decidí echar mano de la alquimia, una de las herramientas imprescindibles de un mago y que no es más que el poder que todos tenemos de transformar la energía, en este caso, cambiar la energía de la vergüenza por la de la risa, por la consciencia de los regalos presentes. Sé que esta actitud se sumó al cambio de vibración que habíamos generado en las últimas horas, el ambiente era eléctrico, empezaba a ser mágico (a mí me gusta llamarlo así) …y la vida nos trajo un regalo más…Lorenzo….Lorenzo Solano, alguien del que llevábamos oyendo hablar por diferentes sitios y que había llegado el momento de conocer. Nos presentaron, nos reconocimos y sin pensarlo dos veces, con toda generosidad entró al estudio de grabación y junto con Edgar y Miquel sacó su Bansuri y se puso a tocar, dejándonos anonadados.
El trak de Karuna produjo la alquimia final, la transformación definitiva. Después de aquello, como poseídos por un influjo mágico, el estudio quedó impregnado de creatividad, casi casi podían verse las musas tocando a nuestro alrededor. De una forma natural, los cuatro músicos permitieron ser perfectos canales, atrayendo así a la tierra “pontifex” que en latín significa el constructor de puentes entre el cielo y la tierra. Se convirtieron en esos puentes dándonos la oportunidad de nuevo de ver como el Espíritu se manifiesta solo con permitírselo.
Y en plena actividad creativa Miquel atrae una nueva idea: sería perfecto que se hiciera una melodía que enlazara la meditación con el himno de la paz, sacándonos poco a poco del estado meditativo. Esto dio paso al piano y al saxo, armonía perfecta directa a los sentidos, para que estos estén preparados, abiertos a recibir la voz de Diego, esa voz que nos abriga el alma, que nos recuerda que no estamos solos, que nos ayuda a instalar la paz en nuestros corazones y nos recuerda que con nuestra intención y trabajo personal podemos instaurarla en la tierra.
Solo para ese fin fuimos convocados todos los personajes en este momento, el adecuado, ahora lo sé, para que con nuestro pequeño esfuerzo, nuestra gran ilusión y nuestra fe y propósito mas puro, sentir que hemos contribuido a crear un mundo de paz y amor: porque sabemos que es posible que… LA PAZ PREVALEZCA EN LA TIERRA.
Naloy
|